martes, 9 de diciembre de 2008

Inicios en la política

Después de la Primera Guerra Mundial, Hitler permaneció trabajando para el ejército como espía militar, siendo destinado a la supresión de levantamientos socialistas, que estallaron a través de toda Alemania, incluyendo Múnich, lugar a donde Hitler regresó en 1919. Participó en el «pensamiento nacional», cursos organizados por el Departamento de Educación y Propaganda del grupo bávaro de la Reichswehr. Un objetivo clave de este grupo era crear una «cabeza de turco» para justificar la derrota alemana. Las cabezas de turco fueron encontradas en el Judaísmo Internacional, los comunistas y los políticos liberales, especialmente los miembros de la coalición de Weimar, que eran considerados como los «criminales de noviembre».
En julio de
1919, Hitler fue designado V-Mann (Verbindungsmann, término alemán para espía de la policía) del Aufklärungskommando (Comando de Inteligencia) de la Reichswehr, con el objetivo de atraer a otros soldados de ideas similares, siendo asignado a infiltrarse en un pequeño partido nacionalista de extrema derecha, el Partido Obrero Alemán (DAP). Allí, Hitler conoció a Dietrich Eckart, uno de los primeros miembros y fundador del partido.
Hitler comenzó a participar a tiempo completo en las actividades del partido. Ya a principios de
1921, Hitler era considerado como un gran orador, hablando frente a muchedumbres cada vez más grandes. En febrero, habló ante una muchedumbre de casi seis mil personas en Múnich. Para hacer pública la reunión, envió dos camiones de partidarios del Partido con esvásticas, causar conmoción y distribuir prospectos; fue el primer empleo de esta táctica. Hitler ganó notoriedad fuera del partido por sus discursos polémicos, atacando el Tratado de Versalles, a políticos y grupos rivales (sobre todo marxistas) y a los judíos (los que posteriormente intentaría exterminar).
Por entonces, sus principales enemigos eran los comunistas; para combatirlos, creó la Sturmabteilung —la S.A.— comandada por
Johann Ulrich Klintzich, aunque el verdadero jefe era el capitán Ernest Röhm. Toma como emblemas la Hakenkreuz —la cruz gamada— y el saludo del fascismo italiano del brazo en alto.
Alentado por este primer apoyo, Hitler decide usar a
Ludendorff como rostro visible de un intento de golpe de estado que sería posteriormente conocido como "El Golpe del Salón de Cerveza". El partido nazi había tomado una imagen similar a la del fascismo italiano además de ciertos puntos de los programas políticos y en 1923, Hitler trató de emular la "Marcha sobre Roma" de Mussolini, realizando su “Campaña en Berlin”. Hitler y Ludendorff obtuvieron apoyo clandestino por parte de Gustav von Kahr, el regente de Bavaria (Regente de Facto), además de prominentes figuras del Reichswehr y la policía. Como lo demuestra la propaganda política, lo que buscaban era formar un nuevo gobierno.
El
8 de octubre de 1923, Hitler y la SA irrumpieron en una reunión pública liderada por Kahr en el Bürgerbräukeller, una cervecería a las afueras de München. Hitler anunció sus intenciones de formar un nuevo gobierno junto a Ludendorff, reclamando la ayuda de Kahr y de las fuerzas militares locales en la tarea de derrocar al gobierno regente en Berlín. Kahr negó la ayuda a Hitler y se unió a la oposición en cuanto pudo. Al día siguiente, cuando Hitler y sus seguidores marcharon desde la cervería hasta el Ministerio Militar Bávaro para derrocar al gobierno de ese estado como primer paso de su “Marcha sobre Berlín”, la policía disolvió la revuelta inmediatamente. Dieciseis miembros del NSDAP fueron muertos durante la refriega.
Hitler huyó hacia la casa de
Ernst Hanfstaengl y pensó en el suicidio. Durante el Juicio, se le otorgó a Hitler casi tiempo ilimitado para hablar, lo que hizo que su popularidad creciera debido a su poderoso y convincente discurso nacionalista.
En el momento de la liberación de Hitler, la situación política en Alemania se había calmado y la economía mejorado, lo que obstaculizó las oportunidades de Hitler para la agitación. Aunque el Putsch de Hitler llego a tener cierta prominencia nacional, el puntal de su partido siguió siendo Munich.
Como Hitler aun tenia prohibido dar discursos públicos tras su liberación, el orador designado Gregor Strasser, quien en 1924 había sido elegido para el Reichstag, como Reichsorganisationsleiter, fue autorizado a organizar el partido en el norte de Alemania. Strasser, junto con sus hermanos menores Otto y Joseph Goebbels, enfatizaron el curso independentista del movimiento, haciendo hincapié en el elemento socialista de el programa del partido. Durante este tiempo surgió la Arbeitsgemeinschaft der Gauleiter Nord-West que se convirtió en una facción de oposición interna del partido, la cual momentáneamente amenazo la autoridad de Hitler, mas sin embargo esta fue rápidamente derrotada en la Conferencia de Bamberg en 1926, durante la cual se sumo a Hitler, Joseph Goebbels.
Un elemento clave de la apelación de Hitler era su capacidad de evocar un sentido de orgullo nacional ofendido por el Tratado de Versalles que fuera impuesto a los vencidos del Imperio alemán por los aliados occidentales. Alemania había perdido importancia económica en Europa, con sus colonias y en la admisión de la responsabilidad exclusiva de la guerra con la que "accedió" a pagar una enorme factura por la reparación total de daños a las potencias aliadas por 132 millones de marcos. La mayoría de los alemanes estaban amargamente resentidos con estos términos, pero los primeros intentos nazis para ganar el apoyo del pueblo culpando de estas humillaciones al "
Judaísmo internacional" no fueron precisamente un éxito entre el electorado. El partido aprendido rápidamente, y poco a poco métodos más sutiles de propaganda surgieron (la combinación de antisemitismo con un ataque a los fracasos del "sistema de Weimar" y las partes que lo apoyaban).Habiendo fracasado en derrocar a la República por un golpe de Estado, Hitler persiguió la "estrategia de la legalidad": esto significaba adherirse oficialmente a las normas de la República de Weimar, hasta que legalmente hubiera adquirido el poder para luego transformarlo en un régimen. Algunos miembros del partido, sobre todo en el grupo paramilitar de la SA, se opusieron a esta estrategia, como Ernst Röhm que incluso llego a ridiculizar a Hitler llamándolo "Adolphe Legalité" (Adolfo legalidad/Adolfo el legal).